lunes, noviembre 21, 2011

"Ya fui..."

Ya tuve que ir obligado a misa,
ya toqué en el piano "Para Elisa"
ya aprendí a falsear mi sonrisa,
ya caminé por la cornisa
ya cambié de lugar mi cama,
ya hice comedia, ya hice drama
fui concreto y me fui por las ramas,
ya me hice el bueno y tuve mala fama
ya fui ético y fui errático,
ya fui escéptico y fui fanático
ya fui abúlico y fui metódico,
ya fui púdico fui caótico
ya leí Arthur Conan Doyle,
ya me pasé de nafta a gasoil
ya leí a Breton y a Molière,
ya dormí en colchón y en sommier
ya me cambié el pelo de color,
ya estuve en contra y estuve a favor
lo que me daba placer ahora me da dolor,
ya estuve al otro lado del mostrador
ya me ahogué en un vaso de agua,
ya planté café en Nicaragua
ya me fui a probar suerte a USA,
ya jugué a la ruleta rusa
ya creí en los marcianos,
ya fui ovo-lacto vegetariano, sano
fui quieto y fui gitano, ya estuve tranqui y estuve hasta las manos
hice un curso de mitología pero de mí los dioses se reían
orfebrería la salvé raspando, y ritmología aquí la estoy aplicando

ya probé, ya fumé, ya tomé, ya dejé, ya firmé, ya viajé, ya pegué,
ya sufrí, ya eludí, ya huí, ya asumí, ya me fui, ya volví, ya fingí, ya mentí
y entre tantas falsedades, muchas de mis mentiras ya son verdades
hice facil las adversidades, y me compliqué en las nimiedades

ya me hice un lifting, me puse un piercing,
fui a ver al Dream Team y no hubo feeling
me tatué al Ché en una nalga, arriba de mami para que no se salga
ya me reí y me importó un bledo,
de cosas y gente que ahora me dan miedo
ayuné por causas al pedo, ya me empaché con pollo al spiedo
ya fui al psicólogo, fui al teólogo, fui al astrólogo, fui al enólogo
ya fui alcohólico y fui lambeta, ya fui anónimo y ya hice dieta
ya lancé piedras y escupitajos, al lugar donde ahora trabajo
y mi legajo cuenta a destajo, que me porté bien y que armé relajo.
y oigo una voz que dice sin razón
"vos siempre cambiando ya no cambias más"
y yo estoy cada vez más igual
ya no sé qué hacer conmigo.
"Ya no sé qué hacer conmigo" - Cuarteto de Nos

viernes, noviembre 04, 2011

Sabina MR


Va el texto pues….

Un nuevo empresario de la música ha nacido, es solo ver los parabús del DF para descubirlo. Yo lo hice y la neta ya se me fue el encanto.

Hay artistas que uno como seguidor espera no se alteren en su esencia, el caso de Sabina es todo lo contrario. En 1995 Sabina lleno a tope el Auditorio Nacional (el antiguo) y en 2006 lo volvió a hacer sin la mercadotecnia de hoy.

Ha dejado de ser Sabina un artista, un creador y se transforma en una MR. Paso de ser una representación de su “caricatura” como él mismo lo decía, para ser su propio “suvenir”.

Esta etapa se puede distinguir por varios aspectos. Para el último disco (Vinagre y Rosas) necesitó de Benjamin Prado y su inspiración para componer la gran mayoría de las canciones. Después hizo el gran “oso” (rídiculo) con aquello del "iluso" primero y la comida después con Calderón. Ya saco una recopilación de todos sus discos, vende “suvenirs” en su página de internet y reedita discos con tal de tener más dinero, solo eso, la creatividad, el arte ha pasado a mejor vida. Se arreglo los dientitos para verse más bonito, canta a modo (omite canciones que le resulten contradictorias e incongruentes) y dejó de ser aquel insolente y cínico. Este año se aventó la puntada de escupirle a la historia cubana con tal de llenar su concierto en Miami, así es ahora nuestro SabinaMR.

Alguien decía hace poco que Sabina merecía el mismo reconocimiento que Leonard Cohen (Principe de Asturias), pero ni de chiste comparar identidades. El de Úbeda está muy lejos de Cohen o Waits, quienes buscan crear desde la naturalidad de sus vidas. Acaso quiere emular a Dylan.

Quienes conocemos la vida y obra de Sabina sabemos que siempre estuvo del lado cómodo de la vida, sin darle cuentas a nadie, y que fue hasta el infarto cerebral (1995) que su vida cambió drásticamente. Entre el reposo y la depresión pasaron casi 5 años. Sin embargo el regreso fue emotivo. En 2006 con el disco Alivio de Luto se veía a un SabinaMR reanimado y con nuevos bríos. Pero poco a poco fue dando vistas de que no sería así.

En ese mismo periodo de su regreso recibió a los Príncipes de España en su casa, él que se declara "Republicano" (de membrete diría yo ahora). En sus cómodas posturas políticas se subió a la reelección de Zapatero junto con los mismo "izquierdistas in" de siempre: Almodovar, Bosé, Victor Manuel, Serrat, etc.

Es en 2010 donde sale a la luz nuevo disco “Vinagre y Rosas”, pero él mismo reconoce que ya no tiene materia de donde sacar letras y usa a Benjamin Prado como fuente de inspiración. Es en este último material que ya se percibe la idea mercantilista como forma de manejar su carrera. Quienes seguimos su carrera y tenemos dos dedos de frente, vemos que es la mano de Jimena e Isabel están detrás de la explotación de la marca SabinaMR, y él gustoso de pasar cómodamente sus últimos años, se deja “manejar”.

Es muy claro que la idea empresarial es simple: si Sabina vendía horrores sin ser comercial, caminando por la medianía de la popularidad, viviendo en barrio de inmigrantes, volviéndolo marca registrada (MR), usando el cliché del bombín y el frack, las ventas serían mayores.

Hoy dia Sabina ya como una MR es solo un artista más, de los tantos plásticos que existen, vende imagen, pose y una leyenda oscura de la que no queda nada. Quienes crecimos, en muchos sentidos, bajo las letras contundentes de Sabina, no podemos más que lamentar su capitalización salvaje, citando a uno de sus mejores amigos García Márquez. No duden q en estos días verán más publicidad q nunca de Sabina en las calles, pero ese q ven ya no es el q escribía "calle melancolía". Lejos quedo aquel chico de Úbeda cual sueño era ser profesor de escuela y escribir libritos de poemas y cuentos. Hoy es un rockstar más.

Seguiré toda la viendo siendo fiel admirador de su obra, esas canciones marcaron mi vida y la cambiaron en muchos sentidos. La vida “a lo Sabina” rindió los frutos buenos y podridos que debían dar. Ahora, al traicionarse como rebelde incorregible, ahora que dejo de ser un perro de nadie para volverse un perro faldero, yo pasó de seguirle como artista y me quedo con sus canciones hechas y en espera de que las venideras sean buenas.

Los hombres pasan y al fin del camino hombres son. Sus obras, esas se vuelven inmortales.

jueves, julio 21, 2011

"parece que fue ayer cuando se fue..."



Era un lunes ocho de agosto del año dos mil siete, el día nublado pero sin lluvia, me desperté temprano para poder llegar a mi cita. Eran ya las nueve y viajar desde Morelos hasta el metro Lindavista lleva su tiempo. Parado en la esquina escuchaba en mi teléfono la rola de Beck “Everybody's gotta learn sometime”, la escuchaba una y otra vez porque apenas el viernes anterior la pude conseguir en internet, es el tema de una de mis películas favoritas: “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”, la cual a mi me trae bastantes de ellos. Parado en esa esquina de politécnico y colector 13 pasó una Suburban negra viejita de la que me gritaron: “Mi jerú pasate del otro lado”. Cruce la avenida y aborde el vehículo. El tipo que venía con él era todo un personaje: calvo a rape, con lentes y una forma de hablar que salpicaba saliva en cada palabra, “él es el buen Gil”, saludos de protocolo intercambiamos. Se dieron las preguntas básicas: "Cómo has estado", "qué tal la familia" y "qué me cuentas". En el "qué me cuentas" pues solté mi rollo de cómo fui a parar de asesor mal pagado con un tipo enfermo de paranoia y esquizofrenia, y de mi forzosa salida por piernas ante sus locuras, lo que me llevó a llamarle el viernes anterior, lo bueno fue que me dijo “no te preocupes, vente el lunes nos vemos a las nueve a fuera del metro Lindavista”. Él por su parte comenzó de presumido, contándome que ahora ganaba muy bien y de cómo fue que les ofrecieron primero una coordinación regional en CONAGUA y luego la del IMSS, y las razones por las que optaron por la segunda. Para ese entonces ya habíamos llegado a una avenida (que hoy se que es Montevideo) y dejamos al tal Gil no sin antes darle indicaciones. Partimos a rumbo desconocido y llegamos no sé cómo (ahora lo sé, claro) a otras oficinas, entramos saludo a la gente, entro a una oficina y tomo una carpeta. “Vámonos” y subimos a una camionetita tipo Van, “Vamos a ver al jefe esta en Polanco”. Y ahí te vamos en el infernal tráfico de Periférico, aquel cante y cante todo el camino (como siempre) y comentando cosas: “no te creas, la policía le tiene respeto a la aguilita (logo del IMSS) y no se ponen tan mamilas”, “se me hace una jalada que te prohíban hablar por celular cuando pasas tantas horas metido en el tráfico, se pasan”. Llegamos al lugar y se bajo para regresar en unos 30 minutos más o menos, "el jefe ya no está aquí, pero le hablamos a Goyo su secretario para saber si estará mañana". Lo hizo y le dijo que sí. Ya para entonces íbamos de regreso a las oficinas donde dejamos la Suburban y tomamos el vehículo del IMSS. Total que ahí estaba el simpático Gil ya trabajando con unos papeles y facturas. Le solté la pregunta de cajón (y dado que ya había pasado toda la mañana nada más de “damo de compañía”): “Crees que haya chance de algo aquí con ustedes o no”, “tú no te preocupes mi jerú, mañana hablas con el patrón y veras que algo habrá”, “sale púes, entonces me voy”, “aguanta, voy a Vallejo y por ahí te acerco”. A la media hora subimos al auto de otro cuate “él es Jesús Alfaro" (hoy se que era y es, el jefe de servicios generales), ambos me llevaron al metro Politécnico y de ahí nos despedimos. “No se te olvide, mañana a las diez en la oficina del jefe, yo le hablo al rato y le digo que vas a ir”, “ajá y cómo llegó”, “metro Cuatro Caminos y tomas un micro que se vaya por la primera de mayo, donde veas un edificio azul ahí te bajas, primer piso”, “ok, adiós entonces”, “adiós mi jerú”. Al otro día entraba con Pepe Sigona, me regañaba por andar peleándome con los panistas de Morelos y me daba un empleo para empezar el día diez y seis en Tlalnepantla. Para mí, la vida cambio ese lunes, al grado que puedo recordar todas estas cosas. Después de eso solo lo vi unas cuantas veces más, no más de diez, pero su huella sigue aquí. "Parece que fue ayer cuando se fue al barrio que hay detras de las estrellas" y ya mañana hará un año que mi amigo no esta.

Se te extraña mi querido Pepe Landa, demasiado.