jueves, junio 06, 2013

"Dale clik"

Vivimos en un mundo dominado ya por la interconexión de datos por medio de correos, redes sociales, blogs, sites, y demás lugares donde la persona común con un acceso a la red de internet puede compartir con el mundo entero lo que quiera.
En esta vorágine de datos e información, salen todos aquellos que, en su juventud o niñez, sintieron ganas de ser escuchados y por "x o y" razón reprimieron esas voces y hoy las vierten en "post", "tuits", "blogs", etc. Todo ello nos ha permitido conocer diversos puntos de vista, desde todas las latitudes del planeta, sobre temas que antes eran doméstico de un solo país, comunidad o poblado. Hoy sabemos si un perro en la cordillera de los Andes salvo a una niña o si en el Tibet un monje fue golpeado o si en Alaska un oso se comió a un esquimal. No hay fronteras, no hay límites. Podemos leer una nota sería, un chisme, ver una foto de un paisaje hermoso o las tetas de una chica que pone boca de pollo frente al espejo de un baño. Todo, y como dice mi amigo Javier"lo que subes a internet, ahí se queda".
Es por eso que uno debe aprender a navegar en las redes y los sitios, saber qué buscamos y para qué.
En el caso de las dos redes más populares (Facebook y Twitter) se está presentando un fenómeno del libertinaje de la expresión. Si bien cada uno es dueño de lo que dice y sube, es cierto también que se han desatado campañas de odio, de difamación, de violencia y de desinformación con fines de manipulación. Si bien no es lo mismo que un novio dolido suba la foto de su ex novia borracha y meada afuera de un bar, a crear páginas dedicadas a la difusión de la violencia del narco o de las violaciones a mujeres o niños, el asunto es el mismo: no hay límites.
Así que uno debe andar con cuidado de dónde busca y que aceptamos o no. Si tenemos al amigo que tuitea muy chido, pero le da difusión a los que insultan a cuanta figura pública se les pone enfrente, es cosa de pensar. Si permitimos que nos promocionen páginas de violencia o de odio, hay que reflexionar al respecto.
Mi intención inicial era criticar a los que con solo dar un repaso al Google y Wikipedia se avientas sus opiniones "sustentadas" y solo desinforman, y si les cuestionas, o se salen por la tangente con mas aberraciones o de plano dicen que les quieres coartar su libertad de decir pendejadas, perdón, de expresión. Pero el tema creo es más complicado y como ya lo mencione, debemos ser responsables de lo que ponemos, de lo que difundimos con los RT o los Like y al compartir, porque no se ustedes, pero para mi eso habla mucho de quien lo hace, y muchos quedan en mal papel, casi siempre enfrentados a sus posturas "abiertas", "libres", "incluyentes" y "tolerantes" que olvidan tan rápido como dar "clik".
Saludos.

martes, junio 04, 2013

4 Largos años del "no pasa nada"

En este pobre país nos encontramos injusticias y aberraciones con levantar cualquier piedra, y lo que indigna es la impunidad, el cinismo, la obscena indiferencia de autoridades de todos los colores.
Si bien hay casos dolorosos como Acteal o Aguas Blancas, incluso la matanza de migrantes del año 2011 en Tamaulipas, la tragedia de la Guadería ABC de Hermosillo no tiene precedentes en los últimos tiempos.
No quiero repetir lo ya escrito hace cuatro años, donde expresé mi dolor no solo por la pérdida de la vida de 49 pequeños, sino por imaginar el sufrimiento agónico de esas criaturitas quemadas vivas una mañana de junio de 2009.
El asunto ahora es: ¿qué sucedió después? ¿cuáles fueron las reacciones, acciones y decisiones de los gobiernos de Sonora y el Federal?
Podría dar rienda suelta a un amplio listado de declaraciones, posturas, procesos judiciales, programas de apoyo, monto de recursos, etc, etc, etc. Pero de nada serviría.
El punto principal aquí es que los dueños de esa guardería, instalada sin las medidas de protección mínima, están libres.
El punto es que el entonces Presidente Municipal no sufrió juicio político por las omisiones del área de protección civil y bomberos de Hermosillo, las cuales estaban bajo su responsabilidad.
El punto es que el ex Gobernador, Eduardo Burns tampoco paso por el escrutinio, ni de la Ley, ni del Congreso, mucho menos del Senado.
El punto es que nunca se aclaro quién y por qué, autorizó la instalación de una bodega-taller a un costado exacto de la guardería, y mucho menos quien permitió el almacenamiento de combustible dentro del inmueble.
El punto es que Juan Molinar tampoco fue sometido a juicio político por omisión en la supervisión del esquema de subrogación del servicio de guarderias del IMSS.
Tampoco se determinaron indemnizaciones a las familias de esos pequeñitos, ni tampoco se les ha honrado en memoria de una tragedia tan desgarradora que al paso de los años quien la conozca, sentirá lo mismo que sentimos muchos hoy.
De nada sirve que se hayan detenido al ex Delegado del IMSS, a la supervisora de Guarderias y a otros trabajadores (los cuales admito desconocer si aún están en prisión), la responsabilidad inició ahí, pero los niveles superiores, ante la magnitud del siniestro, tenían que responder como lo juramentaron en sus tomas de protesta.
Somos el país del "no pasa nada", esos chiquitines murieron como herejes en tiempos de la inquisición, cuando, como muchas de aquellas pobres personas, no tenían pecado, delito, o falta alguna, más que estar en manos de personas que se decían "profesionales" en su cuidado.
Nada ha pasado en este México que grita de euforia por el encarcelamiento de Elba Esther, por la creación del Pacto por México, por la intervención del Gobierno Federal en Michoacán, por la Reforma Educativa y por cada espejito que nos regalan los viejos-nuevos dueños del poder político. Pero somos indolentes ante la muerte de estos 49 niños y niñas, que pudieron ser hijos de cualquiera de aquellos que ven como "lucha política" el reclamos de sus padres, familiares, amigos y toda aquella persona pública o no, que se solidariza con ellos y alza la voz para pedir algo que no conocemos, pero que creemos que existe: JUSTICIA.

Esos pequeñitos no son números, no son masa, ni mucho menos desconocidos, son personas que tienen nombre y apellido, que no se nos olvide:


Ana Paula Acosta Jiménez
Andrés Alonso García Duarte
Andrea Nicole Figueroa
Aquiles Dreneth Hernández Márquez
Ariadna Aragón Valenzuela
Axel Abraham Angulo Cazares
Bryan Alexander Méndez García
Camila Fuentes Cervera
Carlos Alán Santos Martínez
Dafne Yesenia Blanco Losoya
Daher Omar Valenzuela Contreras
Daniel Alberto Goyzueta Cabanillas
Daniel Rafael Navarro Valenzuela
Daniela Guadalupe Reyes Carreta
Denisse Alejandra Figueroa Ortíz
Emilia Fraijo Navarro
Emily Guadalupe Cevallos Badilla
Fátima Sofía Moreno Escalante
Germán Paúl León Vázquez
Ian Issac Martínez Valle
Javier Ángel Merancio Valdez
Jesús Antonio Chambert López
Jesús Julián Valdez Rivera
Jonatan De Jesús De Los Reyes Luna
Jorge Sebastián Carrillo González
Juan Israel Fernández Lara
Juan Carlos Rascon Holguin
Juan Carlos Rodríguez Othón
Julio César Márquez Báez
Lucía Guadalupe Carrillo Campos
Luis Denzel Durazo López
María Magdalena Millan García
María Fernanda Miranda Huges
Marian Ximena Hugues Mendoza
Martín Raymundo De La Cruz Armenta
Monzerrat Granados Pérez
Nayeli Estefanía González Daniel
Pauleth Daniela Coronado Padilla
Ruth Nahomi Madrid Pacheco
Santiago Corona Carranza
Santiago De Jesús Zavala Lemas
Sofía Martínez Robles
Valeria Muñoz Ramos
Ximena Álvarez Cota
Ximena Yanez Madrid
Xiunelth Emmanuel Rodríguez García
Yazmín Pamela Tapia Ruíz
Yeceli Nahomi Baceli Meza
Yoselín Valentina Tamayo Trujillo

#JusticiaGuarderiaABC

lunes, septiembre 10, 2012

Y vamos de nuevo...


México es un país muy complejo. Incluso en las pláticas de café con académicos, historiadores, sociólogos y demás, no falta quien aduce nuestra identidad a tiempos ancestrales o como parte del genoma del mexicano. No lo sé. Tal vez tenga algo de razón. No es mi materia y por lo cual ni ahondare, y mucho menos polemizare al respecto.
Lo que si se, lo que puedo observar día a día, es que estamos en una etapa donde (nuevamente) las cosas pueden evolucionar o involucionar, no creo que pase como en el régimen panista, que más bien fue un marasmo, un espasmo nacional, donde ni avanzamos, ni retrocedimos, sino todo lo contrario.
Este conjunto de factores son origen de las pasadas elecciones y sus precampañas. México (una parte) vio como un gran “show” la contienda: el niño bonito protegido por todos con la mujer guapilla y llenos de hijos, con su “pecado” arrastrando pero aceptado por su mujercita (la típica mujer abnegada mexicana) y un grandioso futuro con “y vivieron felices”. Esos mexicanos votaron porque simplemente se les ha pegado la gana votar por Peña Nieto. La razón de que “vendieran” o no su voto no es culpa del PRI, ni del copetudo muchacho, sino de esa degradación a la que ha llegado el valor del voto, lo vemos como una mercancía. Poco o nada hicieron las otras fuerzas políticas para rescatar de esa hoguera de vanidades el sufragio, por el contrario, pretendieron hacer uso de ello al querer “invalidar” la elección con esos argumentos, cuando de entrada sabían que era una misión imposible.
Por otro lado, hubo millones que, sin estar influenciados por esa imagen maniquea del voto, del niño bonito, de la dama joven, del éxito ajeno (a ver si nos toca algo o se les cae algo al suelo), salieron a votar convencidos de que ya es tiempo de que México cambie de rumbo y de forma de actuar y pensar. Esos millones también se dividen entre los ilusos adoradores del “tlatoani”, a los cuales les vendieron la idea de que sin caudillos no hay revolución (ni cambio), como también muchos otros que, más que atados a un líder, teníamos la idea de sentar la base de una transformación a largo plazo que nos pusiera en otras condiciones mejores, tanto interna como internacionalmente. Creímos, salimos y votamos. Dentro de este grupo estaba buena parte del #YoSoy132 (que no todo claro está).
Sin embargo el telón cayó y ya salió el sol de una nueva mañana. Ya despertamos en el pasado y vemos a Díaz Ordaz… perdón, a López Portillo…o que pues, a Carlos Salinas… me lleva, a este muchacho… Peña Nieto, como Presidente electo, a un panismo del tiempo anterior al Maquío, y de una izquierda que, a pesar de haber sido la segunda fuerza electoral, y ser la corriente que siempre ha sumado votos cada elección presidencial, hoy está de nuevo como en los años 80’s: dividida, desorientada y con ganas de todo pero sin saber para donde.
La salida de López Obrador de las filas del PRD y de cualquier relación con el Movimiento Progresista (PRD, PT y MC) hace temblar a toda la izquierda política partidista. Lo que hagan de aquí en adelante es decisivo para su futuro electoral, pero ojo, también para el futuro del país. Y es que esto no es un juego entre partiditos, es el andar cotidiano de una Nación, la nuestra.
El modelo que se ha venido aplicando en nuestro país (llámenlo neoliberal si quieren) a la fecha no ha dado los resultados que como Nación necesitamos. Seguimos atados e las exportaciones e importaciones de productos que bien podrían ser en sentido contrario (alimentos y artículos de primera necesidad), nuestra mano de obra es mal pagada, la política fiscal mantiene ricos y genera pobres, el esquema educativo por competencias solo genera año con año cientos de miles de incompetentes, ya que los primeros en no ser “competentes” son los maestros que se resisten a implementar programas de certificación y evaluación de su labor. Si hablamos de economía, pues basta darnos cuenta de la creciente informalidad de la misma y las penurias para mantener dentro de la legalidad a los “changarritos” y MIPyME’s. Estamos sostenidos por el petróleo (como desde hace décadas) y por un mercado interno basado en el crédito a largo plazo, el cual de un momento a otro colapsa y le decimos a España “quítate que así se joden las cosas, fíjate”. México requiere de un esquema más social, más de “todos o no la hacemos”, un modelos de izquierda moderna donde los que más tienen paguen más impuestos (incluso Obama se las aplicó en EE UU), donde al trabajador promedio no le expriman con el ISR y el IETU, donde la educación sea de verdad integral y de tiempo completo, donde se apoye a los que menos tienen con programas sustentables (comunidades indígenas, ancianos, madres solteras, huérfanos, discapacitados, etc.) y no con políticas “asistencialistas” que le dan para que ahí la lleven, pero no salen de su condición. En fin, algo más cercano a Brasil o hasta Uruguay, y el ejemplo puede ser el D.F., donde hoy día las condiciones son otras con respecto al resto del País.
¿La bronca? Simple y la misma. ¿Quién? ¿El eterno líder? No creo. La izquierda ha sido rebasada por la misma sociedad (ejemplo el #YoSoy132), la cual no confía en los partidos, pero quiere un cambio. Es aquí donde las figuras deben aparecer, pero no para recibir los vítores de las masas, sino para consolidar un modelo real de izquierda moderna mexicana que integre a todos aquellos que creemos en este cambio y dejen de lado las eternas mezquindades de las tribus y se alejen de esa tentación constante que es la “concertaseción”.
AMLO se va a fundar otro partido, si, otro, él sabe que lo hace por tener el control de las prerrogativas y de los dirigentes. Sueña con que, en 2018, todos los demás partidos, se le rindan de nuevo a los pies para que sea ungido como el salvador nuevamente. Veremos si Ebrad y Mancera piensan apoyarlo desde ya.